yo te digo que más vale que la vida debe ser otra cosa

Es tu malhumor a plena luz del día y mis molestas ganas de hablarte. 
Es un mate sereno, tu sorbo agridulce y mi acompañamiento de bajas calorías. 
Es tu salida a la calle, tus pies de acero y tu tránsito pesado. 
Es tu música y la mia sin compás alguno, sin ensamble coordinado. 
Son tus textos y carpetas por doquier, tus archivos y biromes, tus libros, tus notas, tus versos. 
Son tus ganas de arrancarme una sonrisa cuando menos quiero reir pero cuando más lo necesito. 
Quizá también sea el tácito acuerdo de querernos aún en esos momentos en los que no nos estamos soportando. 
Son las horas sin dormir, el sueño prestado, la almohada mojada. 
Los besos, los abrazos, los desgarros. 
Son tus miedos y los mios, inventando al unísono una canción de cuna que no cesa.
Las almas adheridas que jamás vamos a ver y las muertes nuestras que jamás van a pasar.
Son todas tus poesias, hombre gota, escritas a la lluvia, a los cielos, a los sueños
y todas mis prosas teñidas de vos.
Puede que sea las palabras que todavía no dijiste, los silencios que te debo y algún par de entredichos exiliados. 
La vida debe ser otra cosa mucho más entera, precisa, sencilla, más vulgar y sin mayúscula. 
Debe ser una especie de vos y yo, 
acá, ahora, 
sin tiempo, sin rostros, 
sin pasado, sin pretextos. 


Sin sentido, sintiéndonos.
La vida debe ser el mundo entero 
conspirando siempre, 
pero siempre pasando de largo.
Lección del día: hoy DEBO aprender a NO SUPONER.

(qué causalidad, igual que ayer, y que antes de ayer, y que antes antes de..)

este no es el cielo y yo no estoy dormida

Voy cruzando de vereda con un pie descalzo y el otro pie de maquina, gigantes arcoiris (en plural, cuál es) y luciérnagas y ninfas se anidan en mi cabeza-nido y de repente me convierto en una extraña araña con nada más que dos patas y dos ojos y un popurrí sobre el cabello bello.

te pido

que cuánto más bastardo e inaguantable se vuelva el mundo, más quieras encontrar tu alma con la mia y más me dejes abrazar tus alas, no las partes que aún están sanas y salvas, sino aquellos rincones más rajados por la vida o por el paso del tiempo, que es lo mismo, pero no, porque decir vida es como decir vivir y decir tiempo es como decir algo que muere.

llueve

No estoy triste, estoy ausente. El verso se me cae de los labios y las manos, se hace pedazos contra el suelo y yo lo miro, inmutable. Es que no estoy cerca, es que no llego a sostenerlo a tiempo. Lo miro de lejos, estoy ausente ahí donde cae. Y entonces es que mis manos y mis labios no son estas que toco, sino otras, algunas otras más allá, del otro lado.
Estoy ausente y mi cuerpo tiene sabor a distancia, porque la lluvia me moja, porque la lluvia distante que viene desde allá me moja y entonces yo-soy-cuerpo-distancia. Me miro, me dibujo, me presiento.
Las palabras están asesinando un espacio de rayas que piden ser escritas. Llueven palabras sobre un cuaderno. Llueve distancia, no tengo palabras.
Llueve acá, pero viene de lejos.

Mi cuerpo, vaya letargo
(esto es simplemente un eco).

in-visible

Propongo un pacto impreciso y catastrófico. Un pacto donde no haya letras al pie en tamaño 8 ni pautas preexistentes. Pactemos un acuerdo sutil gobernado por trasfondos que nada tengan que ver con leyes ni poderes. Pretendo -si no es mucho pedir- un sonido lo más similar a tu voz respondiendo en forma de canto y al compás de un recuerdo tu (bendita) memoria. Escucharás algo así como mi voz repitiendo en eco que quiero quedarme con vos esta noche y otras tantas.

Te propongo un pacto que no pide ni demanda respuestas inmediatas de boca-boca. Pero si ganas de compartir un chocolate y dormir juntos.

(Cuando se llega a un lugar o cuando se vuelve, algunos prefieren causar cierta impresión..
Por mi parte, prefiero que todo esto sean letras desapercibidas en el tiempo, algo que nunca se dejó esperar, letras que siempre estuvieron acá dando vueltas..)

fin de mes (o bienvenido frío)

Alguien, de este lado, dice que el invierno sorprende entre líneas, que se presta subliminalmente a ser leído. Que lo asombroso del frío no es el compartir una taza de café, sino el misterioso intercambio de silencios que se da entre sorbo y sorbo. Que no nos estamos volviendo viejos por tener más frío, sino que nos gusta jugar a ser gira-soles amarillos que se guardan a las cinco y pico para tomar mate hasta quedar verdes. También dice que deberíamos bailar más rock ochentoso a cualquier hora de la madrugada, o mover los pies a un ritmo que no seguimos y que le entona himnos a una tal Mary orgullosa.
Julio por América del Sur se va con disimulo dejando palabras no escritas y tintes de susceptibilidad en exceso. Poesía barata y las mismas cosas, pero con sinónimos distintos. Pensamientos desgastados. Estufas halógenas.
No estando cerca, alguien suplica que aquel distante no se vaya. Y sin motivos ni justificaciones de por medio, prepara un itinerario de viajes a París en globo terráqueo para aterrizar en algún lugar propicio para hacer el amor.

un no-poema sobre una no-mujer

Llamémosle a la fémina en cuestión una no-mujer
que desconoce la apariencia
que no sabe si algún día alcanzará vuelo
por eso, llamémosle mientras
-en la pausa,
en el espacio que la contiene-
hasta que algún día
la fémina deje de ser no-mujer.

Entretanto,
entiéndase "niña".

Y por lo pronto,
¿Por qué no darle la razón?